A dos velas

Me cogió de la mano, con la suavidad de la seda. Me miró despacio, como quien espía a su presa. Me lanzó una sonrisa a mitad, bonita y traviesa. Me besó sin prisa, como si acaso nada existiera. Me dijo eres guapo, y me mordió dulcemente la oreja. Luego, marchó a lentos pasos y allí me dejó a dos velas. …

De princesas y lobos

Y el lobo abrió la boca y enseñó sus fauces, dispuesto a engullir a la princesa. La princesa le miró con ojos de cenicienta y enamoró al lobo y lo convirtió en presa. Y la princesa perdió la inocencia y ganó al lobo, mientras él se volvía loco por ella…